| El Patio de las Brujas |
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| Folclore - Cuentos, leyendas y creencias Rioboberas |
| Escrito por José Lubin Pulido |
| Martes 15 de Abril de 2008 14:57 |
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Me aseguró Rafael Quintero La Cruz, que en El Topón, precisamente sobre la caja de agua, en varias oportunidades vio una gran cantidad de perros, ratas y pavas, danzando encima de dicha caja. Muchos trasnochadores de oficio en esa época, solían cargar, en el sombrero, en la cartera o en los bolsillos, una cruz de ramo vendito para librarse de esos espantos. En muchas ocasiones en las casas se oían ruidos en las noches, generalmente las amas gritaban: "venga mañana por sal o panela", cual grande era su sorpresa que a los primeros rayos del sol, su comadre tocaba a la puerta para prestarle sal o panela. Recuerdo dos hechos insólitos: estando muy pequeño, vi revoletear un tominico durante las primeras horas de la noche, en nuestra casa solariega, luché por largo rato hasta atraparlo, lo encerré en un canasto de coger café y le coloqué una piedra encima para ver que hacia. Al día siguiente, muy temprano en la mañana fui a buscar el pequeño animal, el canasto estaba volteado y había escapado, y me dijeron: " eso era seguramente una bruja". El otro hecho, ya adulto, estaba arreglando un corral en mi finca, de pronto oigo un ruido al pie de un curo, me dirijo al sitio para saber de que se trataba, diviso una pava, vieja, flaca y un tanto desplumada, trato de agarrarla, sale volando y recorre mas de un kilómetro, no natural en ese tipo de animal. Comentan los vecinos que en las cercanías habita hoy día alguna bruja.
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En tertulias que se realizaban por las noches en la bodega de mi padre, contaban que en algunos terrenos desolados de los alrededores de nuestra pequeña comunidad, era lugar propicio durante las noches de luna llena, para que se reunieran las brujas de diferentes estratos y regiones a bailar y hacer orgías, se reían a mandíbula batiente con espeluznantes alaridos. Si alguna persona pasara por dicho sitio, lo dormían y al día siguiente se despertaba, a veces en el mismo lugar o en otro lugar distante, presentando moretones y arañazos en su cuerpo y sólo recordaba cuando las brujas lo habían atacado. 

