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Estudiar el habla andina desde el estudio de la “Ensaladilla”, es iniciarse en el mundo de la investigación, porque supone elaborar un instrumento para indagar, luego clasificar la información recogida, plasmarla, ordenarla, analizarla y darla a conocer. En este caso de conocer la “Ensaladilla”, expresión popular de la poesía escrita con las tradiciones y costumbres, formas de hablar y expresar de un pueblo. Uno de estas expresiones del folclor del pueblo es la “Ensaladilla a Romualdo Sánchez”, escrita por el poeta popular Bartolomé Moreno del pueblo de San José de Bolívar:
GRACIAS A ROMUALDO SANCHEZ.
Gracias a Romualdo Sánchez
yo arreglo esta ensaladilla
que a todos los rioboberos
nos hizo comer novilla.
´taba en la fuente de San Pablo
ya con la gente reunido:
Aquí comieron novilla
con los rayos coloridos (¿).
Pega la tierra un bujido
con una Carmela larga
que por alcanzar los güesos
se estira como una palma.
“si nos valiera Aguisalda
- dice Aniceto Andrade -,
cuando asesine la lengua
yo soy de los principales”.
Enamorando sin reales
un señor José Colino
cuál coje mejor destino
de todos los nacionales.
Vuela como los turpiales
la gente de la sagrada,
mataron una novilla:
eso no alcanzó pa´ nada.
“Mañana matamos otra
de las que mascan paradas”
- dice el Coronel Contreras -
“mi gente bien racionada”.
Le toca la Bicicleta
la María e´ la Cruz Moncada,
el viejo Santos Baqueta
ya tiene otra encargada.
De la primera avanzada
un tal Bartolo Moreno,
“yo tengo un hambre atrasada
apárteme un bocón bueno”.
Elido arrequinta el barreno
con l´ agüela Celestina,
sale y se asoma a la esquina
la señorita Zoila Morcón,
y le grita el oficial:
“apártese de un riñon”.
De modo que la sangría
güelve y le dice Ramona
¿Acaso estás en las armas,
pa´ que te haga ración?
Cuál es el más avispón
de la gente de la sagrada
pa´ que se lleve el menudo
y toda la riñonada.
Yo quizás me lo llevara,
dice Dionisio Castillo,
y contesta mi costeño
robémosnos un novillo.
Da brinquito a su nobrillo (‘)
un tal Liodoro Chiquito
que yo me voy pa´ donde Lucinda
a que me dé un bacaíto.
A Maximina Tusada
la llaman la pajarilla,
dice Miguel Peñaloza:
“la ración pa´ mi guerilla”.
Un triunfo se vuelve astilla
“démenlas a yo las agujas”.
Mete bueno y arrempuja
don José Antonio Escalante
un diablo es el vigilante
que ése botó la ración.
“Si me la topara yo”
dice la Zoila Morcón.
Pase a la mesma unión
Manuel con este Eleazar
es mucha la gente que hay
ponchos le van a quedar.
Evaristo el oficial
y reparte la ración
le están descargando la gente:
“¡cuídeme aquí el corazón!”
Hubo ese Juan Escalante,
ese ofreció una promesa
si le “frega” al Coronel
“regálame la cabeza”.
Contesta don Ito Adán
se para como un palomo;
“apárteme la ración
que son tres libras de lomo”.
Una Sabina Escalante
que canta la Guacharaca.
Se acaba esta ensaladilla
Si no me dan las tres patas…
- Yo me conformo con tres patas -,
- lléveselas!
Planteamiento del Problema.
El Centro Educativo con el nombre de Escuela Bolivariana “Regina de Velásquez”, ubicada en el Municipio Francisco de Miranda, Capital: San José de Bolívar, fue creada en el año de 1946, bajo el nombre de “Escuela federal Graduada Regina de Velásquez”.
Desde sus inicios hasta la presente, la Escuela se ha caracterizado por su excelencia educativa en pro de las nuevas generaciones, sustentado su educación en cuatro pilares fundamentales: El orden, la disciplina, el honor y la rectitud.
En el Año Escolar 2002 – 2003 se adentra en las puertas de la llamada Educación Bolivariana, enmarcado en el Plan Nacional Simón Bolívar, y bajo la denominación de “Escuela Bolivariana Regina de Velásquez” se enrumba en la era del siglo XXI.
Este nuevo paradigma desde lo educativo que concibe la educación como un continuo humano, y de allí debe nacer el perfil del nuevo estudiante llevado de la mano por el rol del nuevo docente, en esta sociedad de cambios, contextualizado en la era tecnológica y digital del nuevo milenio. Desde su fundamentación legal, la Escuela Bolivariana se ampara en la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela (1999), donde se establece una nueva concepción de Estado y el mantenimiento de una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural, que consolide los valores de libertad, identidad, independencia, paz, solidaridad, bien común, integridad territorial, convivencia, derecho a la vida, al trabajo, la cultura, la justicia social, la igualdad y la fraternidad en los hombres de esta humanidad.
Y, uno de los aspectos que debe abordar la nueva escuela, en uno de sus espacios es la “Identidad”, partiendo de esta premisa, se esta buscando el rescate del habla andina, en este caso del Estado Táchira, como arraigo fundamental del niño en su formación. La escuela como primer promotor del conocimiento de nuestra cultura es responsable directo de estas fallas, donde las personas están en un mundo cada día más caótico, y el conocer su esencia sería fundamental para valorarse como individuo, por ello el escribir y leer son necesarios, y desde estos procesos se puede inculcar en el estudiante una valoración de su habla, y que la misma tiene tanto valor e importancia como cualquier otra.
Y es en el aula de clases donde el docente debe dar los primeros pasos y armar a sus estudiantes con suficientes herramientas (King, 2000), para que desde la lectura y la escritura conozcan su habla, como expresión nata de un pueblo. Hacer ver al estudiante como su variedad lingüística, en este caso el habla tachirense también construye mundos desde la palabra.
Desde esta perspectiva y por la apatía a la lectura y la escritura, se puede proponer como metodología de estudio, la incursión en el aula de textos con sustratos de esta habla, en este caso la “Ensaladilla a Romualdo Sánchez”, del poeta riobobero Bartolomé Moreno. Enamorar al estudiante desde la visión de su habla llevándolo de la mano a un mundo ameno y cercano para él. A este respecto señala Ramón y Rivera (1961) que el “habla de los campesinos tachirenses queda documentada… son modismos, frases circunstanciales de saludo, cortesía, o bien, maneras típicas de expresión, como ocurre con la sustitución de la partícula mi por yo” (p.149).
La apatía al habla tachirense es una constante, llevando al desconocimiento de nuestra identidad y raíces. Es por ello que a partir de la escritura y la lectura se puede fomentar hábitos para afincar esos valores. Caso particular la población de San José de Bolívar. Por ello señala Paulo Freire (1982) que “lenguaje y realidad están unidos dinámicamente. La comprensión del texto que se obtiene por la lectura crítica implica la percepción de las relaciones entre el texto y el contexto” (p.73).
Crear a partir de la lectura y escritura una conciencia de identidad basado en las “Ensaladillas” del poeta Bartolomé Moreno en los estudiantes de la Escuela Nacional Bolivariana “Regina de Velásquez, puede convertirse en una lectura viva, haciendo del niño un lector activo dentro de un contexto que es suyo, que quiere y que transforma, pues la lectura y la escritura del niño desde la historia local harán de él un lector y un escritor que se identifique con su contexto. Y sólo esto sólo podrá suceder – señala Serrano (2004) – si el propio individuo como lector se abre a esta posibilidad de dejarse cambiar, de experimentar, de gozar y evocar, de reflexionar, de conmoverse o de cuestionar.
A que se debe la indeferencia y poco interés de los estudiantes por su identidad, en este caso el habla tachirense. Como observa Hymes (citado por González, 2001): "En la enseñanza y la sociolingüística, siempre se plantea la cuestión de que la identidad individual y la identificación de uno mismo con los demás factores cruciales para los tipos de competencia adquiridos y mantenidos… No tener en cuenta la identidad equivale al postulado simplista de que la adquisición de la competencia no es más que un problema de maduración y de desarrollo" (1973, 89).
Si los habitantes, en este caso los niños, conocen su habla desde sus literaturas regionales desde la lectura y la escritura, estas serán más fáciles de digerir en la lengua, pues el habla común de San José de Bolívar se convertiría en parte de su cotidianidad y su contexto, valorizando algo que les pertenece y que no puede ser ajeno a este mundo.
Objetivo:
Rescatar la identidad del tachirense, desde su habla, a través de la lectura del género literario poético, en este caso la Ensaladilla “Gracias a Romualdo Sánchez” del poeta popular Bartolomé Moreno del pueblo San José de Bolívar, creando en el estudiante un sustento teórico para crear su expresión oral andina.
Recursos:
Docentes, estudiantes de la Escuela Nacional Bolivariana “Regina de Velásquez”, material de lectura (Ensaladilla de Romualdo Sánchez), Libro de poemas, diccionario, fotografías, Revista Riobobense, Rioboberos.com (Internet).
Procedimientos:
En los salones de clase de la Escuela Nacional Bolivariana “Regina de Velásquez”, se debe comenzar trabajando sobre conocimientos previos de los estudiantes sobre la historia local. Seguidamente se le mostrara una fotografía (del poeta popular Bartolomé Moreno), para motivar la clase, para ver desde su indumentaria la idiosincrasia del pueblo y su identificación con el quehacer andino. Se les debe preguntar que les dice esa foto, si la han visto alguna vez, y así permitir que los aspectos relevantes vayan surgiendo espontáneamente de los mismos estudiantes. Se tomara al azar dos estudiantes que leerán fragmentos de distintos poemas y luego otro estudiante leerá la “Ensaladilla a Romualdo Sánchez”, esto permitirá un debate para diferenciar las lecturas. El docente mostrara desde esta lectura la autóctono del pueblo, haciendo ver que él tiene un habla particular, que es importante y que se debe mantener, rescatar como base de identidad del pueblo.
De esta situación de aprendizaje pueden derivarse varias actividades didácticas, por ejemplo:
- Glosario.
- Lectura y escritura de “Ensaladillas” hechas por los estudiantes.
- Organizar una cartelera dedicada al poeta Bartolomé Moreno.
- Conclusiones.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS.
Acedo de B. M. (2001). “Incorporando el pasado histórico al aprendizaje”. En: Anales (Revista). Vol. 1. Nº 2. Caracas, Universidad Metropolitana. Pp. 119-130.
Freire, P. (1982). La importancia del acto de leer. Cuadernos de Educación Nº 153. Caracas. Editorial Laboratorio Educativo.
Freire, P. (2004). La educación como Práctica de la libertad. Argentina. Editorial Siglo XXI.
González N., L. (2001). Teoría Lingüística y enseñanza de la lengua. Madrid, Catedra.
King, S. (2002). Mientras escribo. Barcelona, España. Plaza & Janés editores.
Serrano, S. (2004). “Para vivir la lectura como experiencia”. En: La lectura y la escritura en el siglo XXI. (Compilación). Merida, Venezuela. Editorial Venezolana.
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