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 La luna llena se veía todita en esa noche oscura de un mes de mayo del año mil novecientos treinta y tres. En el camino que lleva a la aldea de Los Paujiles el tío abuelo Pedro Rafael se dirigía a la finca. Cuando él estaba llegando a la cuchilla, se le apareció un perro lobo, cuentan que de sus ojos emanaban fuego, el tío abuelo Pedro Rafael tomó su machetilla para defenderse, más no la había sacado cuando el animal se abalanzo sobre él.
Al otro día encontraron al tío abuelo tirado en un potrero de la finca, él les contó a sus hermanos lo sucedido, que lo había mordido el Diablo.
Desde ese día el tío abuelo se aíslo de la vieja casona y construyó un rancho en la montaña, se empezó a dejar crecer la barba y empezó a vivir como un ermitaño.
Contaban que en las noches se le veía en las montañas corriendo como una fiera salvaje.
Todos lo consideraban un loco, unos decían que había sido poseído por el Diablo, otros decían que el alma del perro lobo se había introducido en su alma y estaría con él hasta el fin de sus días.
Por este tiempo inundo a San José de Bolívar una epidemia de Fiebre Amarilla y Tuberculosis, el tío abuelo Pedro Rafael fue infectado por la enfermedad, fue apartado y puesto en cuarentena.
Por este tiempo murieron muchas personas por esta epidemia, pero el tío abuelo aún seguía vivo con esa enfermedad encima, se le enviaba comida a distancia y nadie se atrevía a acercársele.
Una noche apareció frente a su rancho un perro lobo, muy grande, los hermanos de Pedro Rafael dispusieron matarlo para que dejara el alma de su hermano en paz, tomaron una escopeta y bañaron una bala con agua bendita, le dispararon traspasándole el corazón, el perro cayó muerto.
En eso se escuchó un alarido terrible, Pedro Rafael estaba en la puerta, con el pecho sangrando... a los minutos cayó en cama y murió, era el veintidós de julio del año mil novecientos treinta y siete.
Al otro día fue enterrado, el rancho, sus pertenencias, entre ellas su ropa y sus libros fueron quemados. A los días entre los escombros encontró un libro que no se había podido quemar y que llevaba el nombre de Pedro Rafael Pulido Chaparro, este libro era La Biblia. La lápida de la tumba fue destruida después por los aldeanos para que nunca se supiese donde había sido enterrado el Hombre Lobo. Aún hoy yacen sus restos en el cementerio de la comunidad.
Guión para obra de teatro
La película empieza en una bodega, donde se venden alimentos, utensilios de campo, sombreros. Al fondo se observa un cuadro del Benemérito. Un viejo, vestido de caqui (Don Regulo), limpia el mostrador con un trapo viejo y mugriento. Levanta la mirada, al saludarlo un niño que acaba de llegar:
NIÑO ¡Lo mataron¡ Don Regulo..., mataron al monstruo.
DON REGULO ¿Estas seguro?
NIÑO Sí. Eso dijo mi apá. Lo mataron cerca del Lajón.
Don Regulo deja caer el mugriento trapo y se decide a cerrar la bodega. Don Regulo sigue al niño hacia la iglesia donde está el cadáver del monstruo. Al llegar, sobre una mesa mortuoria descubre el despojo humano de un hombre, con la barba muy larga, su vestimenta deshilachada y sus ojos abiertos, mirando el vacío, esta muerto. Del fondo, desde la sombra aparece otro hombre en caqui.
DON JOSE ANTONIO Era nuestro hermano, pero ya descansó...
Detrás de Don José Antonio aparece Don Cruz Chaparro, Don Segundo, Don Saturnino y Don Víctor, que salen desde la penumbra, al fondo varias velas dejan ver la imagen del Cristo, y a su lado la imagen del San José, el patrono de San José de Bolívar.
DON CRUZ ¿Hay algo más, ah?
DON JOSE ANTONIO Sí. Vicente mató al animal, parece un perro pero no, es un lobo...
DON VICTOR Sí. ¿Es un lobo...?
DON SATURNINO Ese era uno de los perros del Diablo...
Todos le miran, como acusándole a guardar silencio, Don Regulo se acerca al cadáver, le observa...
DON REGULO Tiene sangre en el pecho...
DON JOSE ANTONIO Eso es lo que no entendemos.
Llega corriendo el padre José Ignacio Moncada, al ver el cadáver se hace la señal de la cruz.
SACERDOTE (Presinándose) ¿Qué han hecho?
DON SATURNINO Han matado al diablo.
DON VICTOR Eso es falso, la fiebre amarilla se lo llevó.
SACERDOTE ¿Y esa sangre?
DON JOSE ANTONIO Cuando cayó el lobo, mi hermano, no sabemos como fue herido, no se pudo hacer nada, pero lo seguro es que su alma ya descansa en paz.
Don José Antonio Pulido se marcha y se adentra en las calles del pueblo, sumergidas en la creciente penumbra vespertina, mientras recuerda aquella noche fatídica cuatro años antes.
Los Paujiles – San José de Bolívar, 1933.
Pedro Rafael Pulido, se dirige a su finca en la aldea Los Paujiles, antes de partir del pueblo, entra a la Bodega de Don Regulo y pide un trago de miche claro.
DON REGULO Mire como esta esa noche de negra, poque no se queda mejor Pedro Rafael, y mañana se va temprano, es día de los muertos, y no conviene uno irse a estas horas a buscar lo que a uno no se le ha perdido.
PEDRO RAFAEL Va a estar usted con esas tonterías, los muertos no asustan, los vivos sí, a esos sí hay que temerles...
DON REGULO Mi abuelo me decía que en estas tierras muchos años antes de que la poblaran los indígenas babuquenos, fue uno de los lugares a los que cayó Mandinga. Sólo a su abuelo se le ocurrió fundar un pueblo en estas lejanías, compadre y amigo Pedro Rafael quédese aquí esta noche.
PEDRO RAFAEL Mi abuelo Ramón de Jesús supo por qué, además aquí el padre Casimiro Mora alejó al Diablo muchos años atrás... antes de que Don Bernabé... (Se calla)
DON REGULO Sí, eso fue en 1817, cuando se hizo la primera iglesia, pero allá arriba, allá en el Lajón anda suelto el demonio, muchos le han oído y le han visto, dicen y que aparece en forma de perro...
PEDRO RAFAEL Con razón los muchachitos no salen de aquí con sus historias, nos vemos compadre Regulo.
DON REGULO Que Dios lo cuide Pedro Rafael Pulido.
Pedro Rafael se marcha y se adentra montaña adentro, El Lajón le llaman desde que fue sitio de población de los indios, una montaña misteriosa y enigmática, que esta frente al pueblo de San José de Bolívar. Después de haber avanzado el paso, Pedro Rafael siente una pesadez en sus pies. Cuando Pedro Rafael esta llegando al sitio llamado la cuchilla, se le aparece un perro lobo, cuentan que de sus ojos emana el fuego, Pedro Rafael tomó su machetilla para defenderse, más no la había sacado cuando el animal se abalanzó sobre él.
Al otro día encuentran Vicente y José Antonio a su hermano Pedro Rafael tirado, en un potrero de la finca. Lo encuentran inconsciente y le llevan a la casona paterna, una casona de tejas y grandes corredores. En el aposento Pedro Rafael vuelve en sí, mientras su hermano José Antonio le da agua en un posillo.
JOSE ANTONIO ¿Qué le paso hermano, y esa herida en el hombro?
PEDRO RAFAEL No recuerdo muy bien, sólo sé que se lanzó contra mí.
VICENTE ¿Quién?
PEDRO RAFAEL Eso... (Empieza a alucinar)...eso...eso...
Él les cuenta a sus hermanos lo sucedido, que lo había mordido el Diablo, mientras suda en fiebre.
PEDRO RAFAEL Fue el diablo hermanos, me mordió el diablo, fue él, estoy seguro, si lo hubiesen visto, de sus ojos salía candela, y se movía muy rápido, me mordió, me mordió, y ahora soy malo, estoy malo, me mordió, se metió en mí...
José Antonio y Vicente observan a su hermano sin decir nada, hasta que José Antonio rompe el silencio.
JOSE ANTONIO Hay que mandar a buscar al cura y al primo Víctor, él es muy letrado y sabrá que hacer.
Desde ese día Pedro Rafael se aíslo de la vieja casona y construyó un rancho en la montaña del Lajón, se empezó a dejar crecer la barba y empezó a vivir como un ermitaño. Contaban que en las noches se le veía en las montañas corriendo como una fiera salvaje. Mientras que en el pueblo, en la plaza la gente hablaba.
RUMUALDA ¡Y que lo mordió el diablo!
DOÑA VICENTA Estoy preparando mi casa, pues dicen que el mismo Obispo vendrá a hacerle un exorcismo.
DOÑA CONCHA Yo lo vide, y su rostro ya es el de un perro, seguro ese animal que lo mordió le metió su demonio adentro.
DOÑA VICENTA Roguemos a Dios y a San José que lo curen rápido.
En la prefectura del pueblo el escribiente Don Víctor Pulido discute con Don Cruz Chaparro.
VICTOR Usted sabe que ya van más de cien muertos.
CRUZ La gente esta asustada, dice que el diablo anda suelto, y que esta cerca el fin del mundo, si no mire lo de su primo Pedro Rafael, y que lo mordió el diablo, seguro fue uno de esos perros andrajosos y le cundió su rabia.
VICTOR Yo parto que Pedro Rafael está sufriendo de lo que han muerto los otros, de fiebre amarilla.
CRUZ Pero el señor Cura procura que se haga un exorcismo, que su primo sé esta convirtiendo en un monstruo salvaje.
VICTOR Yo lo vi, y lo que presencie fue delirios por la peste.
Todos consideraban loco a Pedro Rafael, unos decían que había sido poseído por el Diablo, otros decían que el alma del perro lobo se había introducido en su alma y estaría con él hasta el fin de sus días. Por este tiempo inundó a San José de Bolívar una epidemia de Fiebre Amarilla y Tuberculosis, Pedro Rafael según el prefecto fue infectado por la enfermedad, cuestión por la que fue apartado del pueblo y puesto en cuarentena. Por este tiempo murieron muchas personas por esta epidemia, pero Pedro Rafael aún seguía vivo con esa enfermedad encima, se le enviaba comida a distancia y nadie se atrevía a acercársele.
JOSE ANTONIO Si apá estuviera vivo seguro encontraría una cura a todo esto, Pedro Rafael está cada día peor, ayer intento morder a Gertrudis. Y eso ya es grave.
VICTOR Que propone el cura.
VICENTE Que hay que esperar, el señor Obispo esta en Mérida.
JOSE ANTONIO El viejo Arístides le pareció ver el mismo perro en la finca de Don Bernabé Noguera.
VICENTE Ese debe ser el alma en pena de Don Bernabé Noguera por haber destruido la primera iglesia,
JOSE ANTONIO Callé, no diga eso, eso es malo.
VICTOR ¿Usted cree en eso del diablo José Antonio?
JOSE ANTONIO Ahh primo Víctor, a estas alturas no se que pensar, Pedro Rafael cada día esta más mal, sale de noche, aúlla como una bestia, parece un animal, su barba le ha crecido en demasía, y ya son cuatro años, cuatro años esperando al señor Obispo, cuatro años de haber llegado la cura contra esa fiebre negra, y mi hermano sigue igual.
Esa noche apareció frente a la Casona un perro lobo negro, muy grande, los hermanos de Pedro Rafael dispusieron matarlo para que dejara el alma de su hermano en paz, tomaron la escopeta y bañaron una bala con agua bendita.
JOSE ANTONIO Lo vieron en el viejo trapiche.
VICENTE A Bárbara la siguió desde el pueblo, pero no la atacó. ¿Qué buscara el Diablo?
JOSE ANTONIO A nuestro hermano, seguro quiere llevárselo.
VICENTE Matémosle.
JOSE ANTONIO Busque la escopeta, en la sala, al lado del San Antonio esta el agua bendita, échele a la munición, pues si ese perro es algo maligno sólo se le puede matar con algo de nuestro señor Jesucristo. Esa munición fue hecha con un fuerte de plata.
Vicente y José Antonio se internaron en uno de los potreros de la finca, en un montículo estaba el perro lobo, aullándole a la luna, su reflejo le daba un carácter siniestro a aquella noche, Vicente le disparó traspasándole el corazón, el perro lobo cayó muerto.
En eso se escucha un alarido terrible, Pedro Rafael aparece en la puerta de su rancho en la montaña, con el pecho sangrando... a los minutos cae en cama y muere, era el veintidós de julio del año mil novecientos treinta y siete.
Al otro día fue enterrado, el rancho, sus pertenencias, su ropa y sus libros fueron quemados. A los días entre los escombros se encontró un libro que no se había podido quemar y que llevaba el nombre de Pedro Rafael Pulido Chaparro, este libro era La Biblia. Don José Antonio vuelve en si cuando un niño le llama, es el mismo chiquillo del principio.
NIÑO Don José Antonio, espere, el monstruo, el monstruo...
Vuelve a aparecer José Antonio, Vicente, el Sacerdote, Don Cruz el prefecto y su secretario Víctor, están sentados alrededor de una mesa.
SACERDOTE No sé que decir, lo de la Biblia...
VICENTE Si es cierto, yo la vi con estos ojos que se les ha de comer la tierra, pero desapareció esa tarde, no sabemos quién la tomó...
VICTOR Y lo del perro lobo es otro invento, nadie vio el cadáver, por qué no se inventaron otra mejor, en esta zona no hay lobos, además el cuerpo de Pedro Rafael si es cierto que estaba sangrando, pero nada coincide con que sea una bala, murió de fiebre amarilla, así se redactará la acta de función.
JOSE ANTONIO No sé que pensaran ustedes, Don Regulo y yo trajimos ese animal en una bestia mular, no sé cómo desapareció, y si estaba vivo no sé cómo, nojotros lo vimos bien muertos, y lo rematamos con la cuchilla de Vicente.
SACERDOTE Hay cosas que sólo las entiende Dios...
CRUZ Pero la justicia se entiende con pruebas.
VICTOR Además es muy feo eso que se dice, que el primo Pedro Rafael se convertía en Lobo.
JOSE ANTONIO Yo sólo sé que lo vi, y que si no era el demonio, se le parecía o pertenecía a él. Lo único que sé, es que el alma de mi hermano descansara ahora en paz.
La lápida de la tumba de Pedro Rafael fue destruida después por los aldeanos para que nunca se supiese donde había sido enterrado el Hombre Lobo. Aún hoy yacen sus restos en el cementerio de la comunidad. San José de Bolívar, tiempo actual.
En la entrada del pueblo llega un joven en un Jeep, pregunta a un anciano que esta viciando chimú, y lleva una vela en su mano.
LUIS MIGUEL Buenas noches abuelo, ese es el camino a Los Paujiles.
ANCIANO (ES PEDRO RAFAEL) Sí ese es, pero le recomendaría que pasara la noche en el pueblo, hoy es día de los muertos, y allá arriba suceden cosas muy extrañas...
El abuelo apaga de un soplo la vela... |